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Los servicios que figuran a continuación son prestados por la Dra. Ana-Maria Spiridon y sus colegas de DentaField Clinic. En la consulta sabrá quién se ocupa de cada etapa de su caso.
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Preguntas frecuentes
Lo que más me preguntan
Estética y carillas
4 preguntasLas carillas de cerámica son láminas finas realizadas en el laboratorio y adheridas a la cara visible del diente. La cerámica prensada (por ejemplo, el disilicato de litio) se obtiene por inyección a presión, mientras que la cerámica feldespática la estratifica a mano el técnico; ambas son más estables en color y más resistentes al desgaste que el composite aplicado directamente en la consulta. El composite se trabaja en una sola sesión y se repara con facilidad, pero se tiñe y pierde el brillo con el tiempo. Las carillas cambian la forma, el color y las proporciones de los dientes y pueden enmascarar ópticamente un ligero apiñamiento, pero no mueven los dientes: corregir la posición corresponde al tratamiento de ortodoncia y, a veces, es preferible alinear primero los dientes y solo después hablar de carillas. Qué variante es la adecuada depende del estado del esmalte y del objetivo estético; lo establecemos en la consulta, antes de cualquier tallado.
Habitualmente se retiran 0,3–0,7 mm de esmalte de la cara visible, pero la cantidad se establece diente por diente. En casos seleccionados, con esmalte íntegro y espacio suficiente, se puede trabajar con un tallado mínimo o sin tallado; si el diente ya tiene obturaciones amplias o desgaste, la reducción es mayor. Es importante saber que el tallado es irreversible: un diente preparado también necesitará una restauración en el futuro. Por eso la cantidad exacta se establece a partir del escaneado 3D y del plan de tratamiento digital, y el plan se comenta y se acuerda con usted antes de cualquier etapa irreversible.
No hay un número fijo: lo que cuenta es cuántos dientes se ven cuando sonríe, por lo general entre 6 y 12 dientes anteriores. Se trabaja de forma simétrica: si se restaura un incisivo central, incluimos también el del lado opuesto, de lo contrario la diferencia de forma o de tono se hace visible. A veces bastan dos dientes, otras veces resulta más equilibrado tratar toda la zona visible. El número se establece en la evaluación clínica, junto con usted, antes de cualquier decisión.
Las carillas de cerámica están concebidas como soluciones de larga duración, pero la duración real depende de la higiene, de la oclusión y de los hábitos, por lo que no puede prometerse para un caso concreto. El cuidado es como el de los dientes naturales: cepillado suave con pasta no abrasiva, limpieza interdental diaria, también en el margen gingival de la carilla, y controles periódicos. Evite las fuerzas horizontales: morderse las uñas, abrir envases con los dientes, morder objetos duros. El bruxismo no tratado es una de las causas frecuentes de fisura o de desprendimiento; si rechina los dientes, hablaremos de una férula de noche. La cerámica no cambia de tono con el blanqueamiento: si desea unos dientes más claros, el blanqueamiento se realiza antes de elegir el color de las carillas.
Prótesis y estética
4 preguntasDepende del material, de la higiene, de la oclusión y del estado del diente que hay debajo. Las coronas de cerámica pura (circonio, disilicato de litio) y las metalocerámicas están concebidas para muchos años de función; en algunos pacientes duran mucho más y en otros menos, motivo por el cual no se puede prometer una duración concreta. En las coronas metalocerámicas, el margen metálico puede hacerse visible si la encía se retrae. Lo más frecuente es que una corona se pierda no porque falle el material, sino a causa de la caries aparecida en su margen o de la fractura del diente de soporte. Por eso la higiene de la zona del límite con la encía y los controles periódicos cuentan al menos tanto como el material elegido.
La diferencia está en cuánto diente cubren: el inlay restaura solo la cavidad del interior del diente, el onlay cubre además una o más cúspides, y la corona reviste el diente por completo. La elección depende de cuánto tejido sano ha quedado y del riesgo de fractura: el inlay y el onlay conservan más diente propio, pero necesitan paredes suficientemente gruesas para resistir. Cuando el diente está desvitalizado o muy socavado, la corona lo protege mejor frente a la fractura. La decisión se toma tras la exploración clínica y radiológica, a veces solo después de retirar la obturación antigua, cuando se ve cuánto diente sano hay en realidad.
No, normalmente no duele: ninguno de los dos implica maniobras dolorosas, aunque pueden resultar desagradables. La impresión clásica, con silicona o alginato, puede desencadenar el reflejo nauseoso en los pacientes sensibles, sobre todo en la arcada superior. El escaneado intraoral elimina por completo el material de impresión: un escáner pequeño recorre la arcada y construye el modelo virtual en unos minutos, con pausas siempre que las necesite. Si sabe que tiene un reflejo nauseoso marcado, díganoslo de antemano: podemos elegir el método y la posición que le resulten más cómodos.
Casi de todo, con algunas precauciones. Evite los alimentos muy duros (huesos, huesos de fruta, frutos secos con cáscara, caramelos duros, hielo) y corte en trozos los alimentos duros, como la zanahoria o la manzana, en lugar de morderlos directamente con los dientes de delante. Los alimentos muy pegajosos pueden desprender los trabajos provisionales. Las carillas y los bordes finos de cerámica son más sensibles a los impactos que una corona que reviste todo el diente. Si después del cementado nota que el trabajo queda «demasiado alto» al morder, vuelva para un ajuste: una oclusión desequilibrada es una de las causas frecuentes de fisura de la cerámica.
Implantes dentales
4 preguntasLa respuesta solo puede darse tras la exploración clínica y una tomografía CBCT, pero las condiciones básicas son: hueso suficiente en altura y anchura en esa zona, encía sana, buena higiene oral y ausencia de enfermedades generales descompensadas. Requieren especial prudencia la diabetes descompensada, los tratamientos antirresortivos (bifosfonatos, denosumab), sobre todo los intravenosos, la radioterapia en la región de la cabeza y el cuello y la periodontitis no tratada. Esta última debe estabilizarse antes, de lo contrario aumenta el riesgo de periimplantitis. Fumar no excluye el implante, pero se asocia con una peor cicatrización y con un mayor riesgo de complicaciones y de fracaso. Los implantes se colocan una vez finalizado el crecimiento óseo, por regla general después de los 18 años.
Durante la intervención no debería sentir dolor: la anestesia local bloquea el dolor, aunque la presión y las vibraciones siguen siendo perceptibles; si aun así siente dolor, díganoslo en ese momento, porque la anestesia puede completarse. Las molestias aparecen cuando pasa la anestesia: hinchazón, a veces hematomas y dolor moderado durante unos días, habitualmente controlado con la medicación recomendada. Como toda intervención quirúrgica, también tiene riesgos: sangrado, infección, retraso en la cicatrización y, según la zona, cambios temporales de sensibilidad; los comentamos en concreto para su caso antes de firmar el consentimiento. Si tiene miedo, díganoslo: podemos trabajar más despacio, con pausas, y en determinadas situaciones puede optarse por una sedación consciente, realizada junto con un médico anestesista. En los primeros días ayudan las compresas frías aplicadas desde el exterior, los alimentos blandos y fríos, el reposo y dejar de fumar; el primer día no se enjuague la boca con energía, para no alterar el coágulo, y el cepillado se retoma con suavidad, evitando la zona intervenida, conforme a las indicaciones recibidas. Llame a la consulta si el dolor o la hinchazón aumentan después del tercer día, si aparece fiebre, un mal sabor persistente o un sangrado que no se detiene con la presión de una compresa.
Habitualmente entre cuatro y nueve meses. Las etapas son: la colocación del implante, el periodo de osteointegración en el que el implante se ancla en el hueso (por regla general de tres a seis meses, menos en la mandíbula y más en el maxilar o después de una augmentación), la colocación del pilar y la toma de impresión o el escaneado, y después la elaboración de la corona, que se fija atornillada o cementada. En casos seleccionados, con buena estabilidad primaria, puede colocarse antes un trabajo provisional, pero eso no acorta la cicatrización ósea. Si es necesario un injerto óseo o una elevación del suelo del seno maxilar, la duración total aumenta. Recibe un plan con las etapas y los plazos estimados para su situación.
El implante está concebido como una solución de larga duración, pero no hay un plazo que pueda prometerse de forma individual: el resultado depende de la higiene diaria, de las sesiones periódicas de higiene profesional, del tabaco, del bruxismo no tratado y de las enfermedades generales. La principal causa de pérdida tardía es la periimplantitis, una inflamación que destruye el hueso alrededor del implante y que al principio rara vez duele. Por eso se vigila en el control, mediante sondaje y radiografías. La corona que va encima tiene su propia vida útil y puede rehacerse sin sustituir el implante.
Higiene y prevención
4 preguntasPara un adulto con buena salud oral, un control cada 6 meses junto con la higiene profesional es una referencia razonable. El intervalo se individualiza, no obstante, en función del riesgo: en caso de gingivitis o periodontitis, caries frecuentes, boca seca, tabaquismo, implantes o trabajos protésicos amplios, los controles se hacen con más frecuencia, a veces cada 3–4 meses; con un riesgo bajo, el intervalo puede ser mayor. El control no consiste solo en buscar caries, sino también en revisar la encía y los trabajos existentes y en examinar los tejidos blandos. La odontóloga establece el intervalo adecuado para usted y lo reevalúa con el tiempo.
La tartrectomía es la eliminación del sarro, es decir, de la placa bacteriana mineralizada, que ya no puede retirarse con el cepillado. El sarro mantiene la inflamación de la encía y favorece la periodontitis, la enfermedad en la que se pierde el hueso que sostiene el diente. El procedimiento se realiza con ultrasonidos e instrumentos manuales; hecho correctamente no retira esmalte, pero puede dejar una sensibilidad pasajera al frío, sobre todo si la encía ya estaba retraída. Después de la tartrectomía, los dientes pueden parecer más «largos» o los espacios entre ellos mayores. No es un efecto del procedimiento, sino la encía inflamada que se deshincha. En los pacientes con periodontitis, la tartrectomía por encima de la encía no es suficiente: hace falta tratamiento por debajo de la encía y sesiones regulares de mantenimiento.
Un cepillado de al menos 2 minutos, dos veces al día, con pasta con flúor, cubriendo todas las superficies. La técnica de Bass modificada es la que se recomienda con frecuencia: cepillo de cerdas suaves, colocado a 45° respecto a la línea de la encía, movimientos cortos y vibratorios en el sitio, seguidos de un movimiento de barrido desde la encía hacia el borde del diente. La presión debe ser ligera. Apretar con fuerza y usar cepillos duros desgasta el esmalte y favorece la retracción de la encía. Los cepillos eléctricos, oscilantes o sónicos, eliminan en general mejor la placa bacteriana y muchos tienen sensor de presión. El cepillado por sí solo no llega entre los dientes, donde aparecen con frecuencia las caries y la inflamación de la encía: añada a diario seda dental o cepillos interdentales del tamaño adecuado a sus espacios, que la odontóloga puede indicarle. Por la noche, después del cepillado, es preferible escupir sin enjuagarse con agua, para que el flúor permanezca en los dientes.
No, una encía sana no sangra al cepillarse. El sangrado es signo de inflamación, casi siempre una gingivitis producida por la placa bacteriana; en esta fase es reversible con un cepillado correcto, limpieza interdental y tartrectomía. Si el sangrado persiste después de 2–3 semanas de higiene correcta, es necesario un control: puede tratarse de periodontitis, la enfermedad en la que se pierde el hueso de soporte. La periodontitis no se cura en el sentido de volver al estado anterior: con tratamiento y con sesiones de mantenimiento repetidas a largo plazo, su evolución puede detenerse y la enfermedad mantenerse bajo control, pero el hueso y la inserción ya perdidos no se recuperan por sí solos, y sin mantenimiento la enfermedad puede reactivarse. Por eso cuenta la detección temprana. El sangrado también puede estar relacionado con algunos medicamentos (anticoagulantes), con el embarazo o con enfermedades generales, un motivo más para no ignorarlo.
Citas y pago
4 preguntasMediante el formulario de cita del sitio web, por correo electrónico o con un mensaje por Messenger o por Instagram. Nos ayuda que indique el motivo de la visita (primera consulta, dolor, control periódico, continuación de un tratamiento), las franjas horarias en las que está disponible y, si los tiene, las pruebas o los tratamientos anteriores relevantes. Le contactamos para confirmar el día y la hora. Si tiene dolor o una hinchazón, dígalo desde el principio: intentamos verle lo antes posible.
El documento de identidad, las radiografías o los documentos dentales recientes, si los tiene, y la lista de los medicamentos que toma. También necesitamos la información sobre las enfermedades generales conocidas (diabetes, afecciones cardiovasculares, trastornos de la coagulación, tratamientos para la osteoporosis) y sobre las alergias, en especial a anestésicos, antibióticos o látex. Traiga la tarjeta sanitaria si desea utilizar los servicios cubiertos. Esta información no es una formalidad: cambia de forma concreta cómo se planifica la anestesia, una extracción o una intervención.
La forma de pago no puede establecerse a través del sitio web: depende del tratamiento propuesto y de la situación de cada paciente, así que la aclaramos en la consulta. Antes de comenzar el tratamiento recibe por escrito el plan, con las etapas y los costes correspondientes, para que sepa qué esperar y pueda decidir sin prisas. Los tratamientos complejos, como las rehabilitaciones protésicas o las realizadas sobre implantes, se desarrollan en cualquier caso por etapas, y cada etapa se comenta antes de comenzarla. Para cualquier duda relacionada con el pago, puede preguntarnos en recepción o en la consulta.
Contacte con la consulta por los canales indicados en el sitio web (un mensaje por Messenger o por Instagram o por correo electrónico) y, si estamos cerrados, acuda a un servicio de urgencias dentales. Llame directamente al 112 si aparece una hinchazón que se extiende rápidamente, dificultad para respirar o para tragar, fiebre alta o un sangrado que no se detiene. Son situaciones que no admiten demora. Si un diente permanente ha sido expulsado por completo tras un golpe, el tiempo cuenta muchísimo: cójalo únicamente por la corona, nunca por la raíz, no lo frote, no lo cepille y no retire el tejido que haya quedado adherido a la raíz. Si está sucio, enjuáguelo unos segundos con suero fisiológico o con leche (a falta de ambos, un máximo de 10 segundos bajo un chorro de agua fría) y después, si puede, vuelva a colocarlo de inmediato en el alvéolo, en su posición natural, y muerda con suavidad sobre un pañuelo limpio para mantenerlo en su sitio: la reimplantación inmediata aumenta sus posibilidades de supervivencia. Si no lo consigue, no deje que se seque. Consérvelo en leche o en suero fisiológico, nunca en agua sola, y acuda lo antes posible, idealmente en la primera hora. Un diente de leche expulsado no se vuelve a colocar, pero aun así el niño debe ser valorado por un odontólogo. Hasta que llegue a la consulta, un analgésico habitual puede ayudar; no ponga aspirina sobre la encía, porque produce quemaduras de la mucosa.