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Cuidados
El cuidado de las restauraciones protésicas
Qué hacer
- En las primeras 24 horas, aplíquese hielo en la mejilla en tandas de 20 minutos, con una pausa también de 20 minutos entre una y otra. La hinchazón suele aumentar en los primeros dos o tres días y después baja poco a poco, y el frío aplicado en la zona la limita con más facilidad el primer día.
- Los primeros días, elija alimentos blandos, fríos o templados, por ejemplo yogur, puré, huevos o sopa templada. El calor fuerte suele acentuar la sensación de latido en la zona.
- Enjuáguese con suavidad con agua salada templada a partir del segundo día, dejando que el líquido pase por la zona, sin presión.
- Tome los medicamentos prescritos a horas fijas, aunque no sienta dolor. Por regla general, actúan con más eficacia cuando los toma de forma constante que cuando empieza a tomarlos demasiado tarde.
- Acuda a las revisiones programadas. La integración del implante en el hueso dura por regla general entre tres y seis meses, y el ritmo varía de una persona a otra.
Qué evitar
- No fume durante al menos dos semanas. El humo reduce la circulación de la sangre en la encía y dificulta la cicatrización del hueso alrededor del implante.
- No se enjuague con fuerza ni escupa durante las primeras 24 horas. El coágulo de sangre funciona como un apósito natural de la herida y, si se desprende, la cicatrización se retrasa y la zona puede volverse dolorosa.
- Evite durante unos días los alimentos duros, crujientes o muy calientes, así como los que llevan semillas pequeñas, que pueden acumularse en la zona del implante.
- No presione la zona del implante con la lengua ni con el dedo, y no se levante el labio para mirarla, porque las maniobras repetidas irritan la herida.
- No aplace las revisiones. Los cambios alrededor del implante suelen verse en la exploración y en la radiografía antes de dar ninguna señal, y si los detecto pronto, por regla general son más fáciles de tratar.
Estas son recomendaciones generales, válidas para las situaciones habituales. Las indicaciones adecuadas para su caso se las explico yo al final de la sesión, según el tratamiento realizado. Si algo le parece fuera de lo normal, llámeme y lo hablamos.
Qué hacer
- Beba mucha agua y mantenga su higiene habitual. El blanqueamiento no cambia en nada el cepillado dos veces al día ni el uso de la seda dental.
- Use una pasta para la sensibilidad, si se la recomiendo. Es frecuente que los dientes estén sensibles al frío después del blanqueamiento, y la sensación suele pasar en unos días.
- Durante las primeras 48 horas, elija alimentos de color claro, como el pollo, el pescado, el arroz, la pasta blanca o los plátanos. Justo después de la sesión, el esmalte capta los pigmentos con más facilidad.
- Si le he prescrito un gel de remineralización, aplíquelo exactamente según las indicaciones que le he dado. Su función es calmar la sensibilidad y favorecer la remineralización del esmalte.
Qué evitar
- Evite el café, el té negro, el vino tinto y los refrescos con gas durante al menos 48 horas. Si no puede prescindir del café, ayuda tomarlo con pajita.
- No fume en las primeras 48 horas. Tras el blanqueamiento, la superficie del diente capta los pigmentos más fácilmente, y el humo deja enseguida marcas visibles.
- Evite los alimentos de color intenso, como la remolacha, la salsa de tomate, la cúrcuma o los arándanos. Como regla práctica, lo que mancha un mantel suele manchar también el diente.
- Durante este periodo, no use colutorios de color ni con mucho alcohol. Los de color dejan pigmento, y el alcohol puede acentuar la sequedad y la sensibilidad.
Estas son recomendaciones generales, válidas para las situaciones habituales. Las indicaciones adecuadas para su caso se las explico yo al final de la sesión, según el tratamiento realizado. Si algo le parece fuera de lo normal, llámeme y lo hablamos.
Qué hacer
- Use la seda dental a diario, también alrededor de la corona y por debajo del margen de la encía. En la línea de unión entre el trabajo y el diente se acumula placa bacteriana, aunque usted no la vea.
- Cepille con suavidad la base de la corona, con filamentos blandos y movimientos pequeños, porque la encía de alrededor es más sensible a la presión.
- Vuelva a las revisiones que acordemos, para que yo pueda comprobar los márgenes del trabajo y la encía de alrededor. Un margen que se abre suele ser más fácil de resolver cuando lo detecto pronto.
- Dígame si aparece una sensibilidad que no desaparece o si nota que el trabajo queda más alto cuando muerde. Muchas veces se trata solo de un contacto que hay que ajustar.
Qué evitar
- No muerda directamente alimentos muy duros, como nueces con cáscara, huesos de fruta o hielo. La cerámica tolera bien la masticación habitual, pero no un impacto corto y brusco.
- No abra envases ni botellas con los dientes que llevan corona o carilla, porque es la fuerza lateral la que despega el trabajo.
- No pase por alto el rechinar de dientes. Si se despierta con la mandíbula cansada o con los dientes apretados, pregúnteme por una férula de descarga para llevar por la noche.
- No ignore la sensibilidad que aparece unos días después del cementado. Una sensibilidad pasajera es habitual, pero si persiste, merece la pena que la valoremos.
Estas son recomendaciones generales, válidas para las situaciones habituales. Las indicaciones adecuadas para su caso se las explico yo al final de la sesión, según el tratamiento realizado. Si algo le parece fuera de lo normal, llámeme y lo hablamos.
Qué hacer
- Cepíllese dos veces al día y use la seda dental a diario, empezando esa misma noche. La encía se calma cuando la placa ya no llega a rehacerse un día tras otro.
- Si le he recomendado un colutorio antibacteriano, úselo como una ayuda para el cepillado, no para sustituirlo.
- Beba agua y evite durante 24 horas los alimentos de color intenso si la sesión ha incluido también una limpieza con chorro de aire y polvo. La limpieza retira la película que normalmente recubre el diente, y esta se vuelve a formar en un día. Hasta entonces, la superficie del diente capta los pigmentos con más facilidad.
- Programe la higiene profesional aproximadamente cada seis meses, o con la frecuencia que le recomiendo, porque el sarro se vuelve a formar a ritmos distintos de un paciente a otro.
Qué evitar
- No coma justo después de la sesión alimentos duros, muy calientes o ácidos, si las encías están sensibles. Por regla general, la sensación se atenúa en unos días.
- No deje de cepillarse si nota los dientes más sensibles. La sensación aparece porque las superficies que estaban cubiertas de sarro ahora vuelven a quedar expuestas. Suele atenuarse en unos días, y le ayudan un cepillo blando y una pasta para la sensibilidad.
- No fume justo después de la sesión, porque la encía está irritada y sensible.
- No aplace la higiene profesional. El sarro que queda bajo la encía mantiene la inflamación, y esta puede evolucionar con el tiempo hacia una periodontitis, es decir, hacia la pérdida del soporte óseo del diente. El sangrado al cepillarse suele ser el primer signo.
Estas son recomendaciones generales, válidas para las situaciones habituales. Las indicaciones adecuadas para su caso se las explico yo al final de la sesión, según el tratamiento realizado. Si algo le parece fuera de lo normal, llámeme y lo hablamos.
Qué hacer
- Limpie a diario por debajo del margen del trabajo. Puede usar la seda especial para implantes (con un extremo rígido y una porción esponjosa), seda dental pasada con un enhebrador o el irrigador bucal. Ahí, entre la corona y la encía, se acumula la placa bacteriana a la que el cepillo habitual no llega, así que es importante limpiar ese espacio.
- Cepille con suavidad, con un cepillo de filamentos blandos o con uno eléctrico sónico, sin olvidar la encía que rodea el implante. No presione. El implante no tiene el ligamento que amortigua a un diente natural, así que la fuerza se transmite directamente al hueso.
- Acuda a las revisiones programadas, por regla general cada seis meses. En ellas compruebo el ajuste del trabajo y, cuando es necesario, vigilo en la radiografía el nivel del hueso alrededor del implante. Son cosas que usted no puede notar en casa, pero que en la revisión se ven a tiempo.
- Avíseme si nota que la corona se mueve, si siente molestias al masticar o si la encía alrededor del implante se inflama o sangra. Por regla general, un tornillo ligeramente aflojado puede apretarse en una sesión, si lo detectamos a tiempo.
- Mantenga la higiene diaria con el mismo cuidado que en un diente natural. La cerámica no se caria, pero la placa y el sarro se depositan igual de bien sobre las superficies del trabajo, y el tejido que rodea el implante reacciona ante ellos.
Qué evitar
- No fuerce los dientes con alimentos muy duros, como las nueces con cáscara, los huesos de fruta o el hielo. La cerámica puede fisurarse, y el impacto se transmite también a los elementos que fijan el trabajo.
- No descuide la limpieza entre los dientes. La periimplantitis, es decir, la inflamación de los tejidos que rodean el implante, se origina principalmente en la placa bacteriana que se queda en la zona. Al principio suele evolucionar de forma silenciosa, y a veces el único signo es un ligero sangrado al cepillarse. Precisamente por eso merece tomarse en serio.
- No fume. El humo reduce la circulación de la sangre en la encía y debilita sus defensas locales. A largo plazo, esto aumenta el riesgo de periimplantitis y dificulta la curación si aparece una complicación.
- No se salte las revisiones periódicas ni las radiografías que le recomiendo. Una pequeña pérdida ósea alrededor del implante se ve en la radiografía antes de dar ningún síntoma. Si la vigilamos desde esa fase, muchas veces puede mantenerse bajo control con higiene y revisiones más frecuentes. Decido en cada caso si hace falta algo más.
Estas son recomendaciones generales, válidas para las situaciones habituales. Las indicaciones adecuadas para su caso se las explico yo al final de la sesión, según el tratamiento realizado. Si algo le parece fuera de lo normal, llámeme y lo hablamos.
Qué hacer
- Tome los analgésicos recomendados según la pauta que le he dado, no solo cuando le duela. Por regla general surten más efecto si su nivel en el organismo se mantiene constante que si empieza a tomarlos demasiado tarde.
- Hasta la restauración final, mastique por el lado contrario. Por ahora el diente solo lleva una obturación provisional, que no resiste los esfuerzos de la masticación.
- Mantenga la higiene habitual y cuide ese diente como uno que necesita apoyo. Después del tratamiento de conducto le queda menos estructura, así que por regla general lo protejo con una corona o con una incrustación, que soporta las fuerzas de la masticación.
- Vuelva en la fecha acordada para la restauración final. Un diente que se deja mucho tiempo solo con la obturación puede fisurarse al masticar, y una fisura que baja por debajo de la encía limita seriamente las opciones de conservarlo.
Qué evitar
- No ignore el dolor que se acentúa pasados los primeros días. Es habitual que la sensibilidad disminuya poco a poco. Si, por el contrario, aumenta, conviene valorarla.
- No mastique alimentos duros con el diente tratado hasta que lleve la corona. Sus paredes han quedado más finas, y un mal mordisco puede bastar para que el diente se fracture.
- No aplace la restauración final. El tratamiento de conducto busca eliminar la infección del interior del diente, pero no le devuelve la resistencia. Sin corona ni incrustación, el diente sigue siendo vulnerable a la fractura.
- Llámeme si la obturación provisional se cae o se fisura, porque en ese caso el conducto ya limpio queda expuesto a las bacterias de la saliva.
Estas son recomendaciones generales, válidas para las situaciones habituales. Las indicaciones adecuadas para su caso se las explico yo al final de la sesión, según el tratamiento realizado. Si algo le parece fuera de lo normal, llámeme y lo hablamos.